Cristales - Biblioteca del Trono

La noche era clara, la luna brillaba fuerte rodeada de estrellas, una agradable brisa lo despeinaba. En la claridad de la noche casi se podía intuir una sonrisa en sus labios, estaba feliz pese a los últimos acontecimientos.

El firmamento se reflejaba en los cristales del suelo, y casi parecía que podía caminar por el cielo, en esos momentos el hecho de hacer guardia era un pequeño precio para disfrutar de eses instantes -Ojala estuvieras aquí...- susurro. Y ese leve susurro pareció perderse en la brisa nocturna.



Ella estaba en el campamento, decidieron pasar la noche en la plaza de aquel pueblo abandonado tras las incursiones de días anteriores. Hacía poco que había estallado la guerra y las atrocidades ya habían llegado hasta allí, este hecho era tan real, que en una escaramuza a la puesta de sol con una patrulla de soldados había resultado herida de gravedad. En esos momentos yacía allí tendida en unas parihuelas mientras los demás se repartieran las guardias. Una leve ráfaga de viento la había despeinado, y en esos momentos abrió los ojos solo para ver el cielo estrellado sobre ella, los ecos de un deseo la habia despertado...

Acto I Cronicas de Dathlael, El Encargo

Desde la marcha del Rey todo había sido muy raro, el hecho de que dejara como senescal a aquel graznador de hechizos y no a algún noble o al capitán de la guardia de palacio fue lo primero que me hizo sospechar que algo no iba demasiado bien, al menos ese decrépito hechicero en alguna de sus excentricidades no había hecho estallar una guerra, de momento...

Aquella mañana me desperté tarde, algo impropio en mi, con prisa y casi sin desayunar me dirigí al cuartel en busca de alguna novedad, mi sorpresa fue mayúscula cuando mis deseos se vieron hechos realidad, en mi mesa me esperaba un pequeño sobre con el sello real. Mi imaginación
voló en diversas direcciones mientras fantaseaba sobre cual seria el encargo del monarca y con cierto nerviosismo abrí la carta. Desde mis últimos días de aventurero, en los cuales había servido en un regimiento de mercenarios contratados por un cazatesoros con poca suerte, mi vida no había tenido demasiadas emociones fuertes. Mi decepción fue mayúscula cuando vi que mi encargo no era otra cosa que capturar a un joven humano que se había internado en nuestro bosque -Para que sirve la Guardia de Forestales- susurre mientras el sobre se deslizaba entre mis dedos y caía en la mesa de nuevo...